Cuando llega el ‘mañana’ para una mujer mexicana

Mía Michelle Meza

Hola, mi nombre es Julia y soy una orgullosa mujer mexicana.

Vivo en Cuernavaca, Morelos, con mi madre Josefina, mi padre Arturo y mi hermana menor Leticia.

Aún recuerdo cuando hace no mucho tiempo, en un simple juego de niñas, nos preguntábamos sobre el lugar donde nos hubiera gustado nacer. Claro, como totales inocentes rodeábamos la palabra México.

Actualmente tengo 23 años y aún conozco a personas decepcionadas de nuestro país. Es verdad que no tenemos el mejor gobierno, la corrupción, la inseguridad y la falta de valores parecen algo común y no hemos hecho nada al respecto, pero eso no habla de nuestro país, ni qué tan lejos podemos llegar. No somos la familia con mejor puesto económico y justo eso hace que vea a mi familia como unos héroes, porque a pesar de nuestra posición, siempre sabemos salir adelante.

Nuestros padres nos apoyan a diario a mi hermana y a mí. Trabajan doble turno a cambio de una buena educación, pero nunca muestran ni una gota de cansancio, simplemente son personas admirables.

Cada día aprendo una nueva lección que marca quién y cómo soy y, a este punto, estoy muy orgullosa de la persona que miro en el espejo y de quien la rodea.

Recién terminé la universidad. Estos últimos años había estado estudiando ingeniería en electrónica, una de las ramas de la ingeniería. Ya había adquirido y dominado los aprendizajes de atender, resolver y estudiar cuestiones vinculadas a esta área, incluso obtuve de los mejores promedios por mi capacidad, dedicación y esfuerzo.

De alguna forma tenía que agradecerle a mi familia, mostrarles que todo lo que habían hecho por mí había valido la pena.

Me había esforzado tanto este último año, pues en serio quería que mi currículum fuera aceptado en la compañía Sony, ubicada en Estados Unidos, pues esta poseía la mejor tecnología para realizar sus productos.

Mi objetivo estaba claro, tenía que ser aceptada y de esta forma conseguir una mejor calidad de vida para mi familia.

Estaba muy entusiasmada. A partir de este momento, tenía que esforzarme aún más, por lo que estos días me encontraba recabando información de los requisitos de un perfil profesional de ingeniero que solicitaba Sony.

Al leer cada uno de ellos me di cuenta que contaba con todos los requisitos reclamados en un perfil de un ingeniero trabajador de Sony. Sin embargo, aún tenía como pendiente la entrega de mi título y cédula profesional. Pero, para mí, ese no era ningún obstáculo, el verdadero problema es que soy una mujer y de nacionalidad mexicana.

Nunca me había sentido decepcionada de mí, y mucho menos de México. Pero existe una realidad en la que el mundo puede llegar a ser bastante conflictivo. Todavía sigue existiendo infravaloración a la mujer (machismo). También actitudes discriminatorias que hacen distinción de las personas según su género (sexismo). Incluso continúa la discriminación laboral hacia inmigrantes, y ese era mi peor miedo.

Por lo general no creemos lo que observamos en la televisión, siempre hay una especie de estereotipo. Por eso, lo que vemos no lo podemos creer y hemos aprendido a desvanecer nuestros más profundos sueños y esperanzas. Pero ya es un hecho, este mundo es despiadado. Siempre el fuerte devorando al débil, pero aún sigo de pie, luchando. Sé que no va a ser fácil el camino para llegar a mi meta, pero me arriesgaré, porque después de la debilidad, sigue la fuerza. Aún tengo fe en la humanidad, fe en mí.

Para el próximo mes tendría mi título y mi cédula profesional, y entre esas 4 semanas fui capaz de enviar mi currículum.

Las semanas pasaron como días, por lo que ya contaba con toda la documentación necesaria para laborar en dicha empresa, sin embargo, había pasado un mes y cinco días y aún no recibía ninguna llamada por parte de la compañía, por lo que decidí arriesgarme a hacer un viaje por mi cuenta a Nueva York, Estados Unidos, que era donde se encontraba la empresa.

Después de mi llegada a Estados Unidos aún no sucedía nada. Seguían pasando los días y me iba deprimiendo poco a poco, ninguna llamada de la empresa Sony.

¿Qué pasaría si mi sueño no se cumple? Tengo miedo de que cambiara lo que le prometí a mi familia. No quiero pensar en lo que pasaría si llegara a decepcionar a mis padres.

Miro hacia afuera y observo al mundo entero, empezaba a pensar que estaba mejor sin mis intenciones de arreglarlo, pues al final ganaban los que se oponían a mis ideas de hacer a mejores personas.

A este punto consideraba que ya me había dado por vencida, pues estaba atrapada en el mismo pensamiento que me alarmaba. Era una sensación que sentía como si me estuviese haciendo daño y cada vez se iba acumulando más. ¿Así es como todo acabaría?

Perdía visión y tacto. Ya ni siquiera podía levantarme, estaba perdida y a la vez confundida.

El lugar en el que me estaba hospedando era en un departamento de Nueva York. Para mi suerte, los dueños de mi habitación la estaban rentando por un año para después venderla. Aunque era mejor que no me pusiera tan cómoda, quizás en cualquier momento de esta semana partiría a México.

Pero esa misma tarde fue la que lo cambió todo:

Estaba pensando que día regresar cuando recibí la llamada de la compañía Sony, mis ánimos de nuevo estaban arriba. En la llamada se agendó una cita para que yo fuera entrevistada el sábado, es decir, lo que en ese entonces era “mañana”.

Era el día que tanto había esperado.

Estuve frente a frente con el gerente del departamento de electrónica y sí fui aceptada en la compañía con un permiso de trabajo por parte de la empresa.

Ya llevo trabajando un mes y desde mi primer pago he ayudado a mi familia y sé que ellos están felices de que haya cumplido mis deseos a pesar de la distancia.

Jamás volveré a dudar de la persona que soy ni de mi nacionalidad, porque soy una orgullosa mujer mexicana que trabaja en Nueva York, Estados Unidos en la compañía Sony.

Pero esto, apenas comienza…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: